Agotados los recursos en una gestión ya incalificable, el equipo de gobierno vive de préstamos bancarios y de hipotecar el suelo público, mientras se ceba con los ciudadanos y ciudadanas de Alboraia.
El alcalde, por su nefasta gestión, ya sólo puede presumir de gobernar uno de los ayuntamientos más endeudados de España. Un ejemplo terrible es su política de personal: primero triplicó innecesariamente la plantilla del Ayuntamiento y al mismo tiempo les quitó el trabajo para dárselo a las nuevas empresas municipales y concedió a empresas privadas los servicios. Semejante gestión, injustificable y clientelar, ha dado como resultado un gasto por nóminas disparatado que ahora pretende ajustar con despidos masivos o bajadas de sueldo ¡de hasta el 50%! para cuadrar unas cuentas imposibles. Además, como no paga durante meses o años a las empresas con las que contrata obras y servicios, provoca el despido de más trabajadores, véase lo ocurrido con la empresa Claros que realizaba la Ayuda Domiciliaria y gestionaba el Centro de Día.
Otro ejemplo sangrante son las innumerables facturas que se esconden en los cajones sin esperanzas de salir a la luz en los presupuestos, como las correspondientes a la construcción del pabellón de Infantil del Colegio Cervantes, más de medio millón de euros sin pagar después de más de cuatro años.
Del programa electoral del PP no queda nada, ¿dónde están las ayudas directas que tanto prometieron, por ejemplo para libros? ¿Y las escuelas infantiles municipales en todos los núcleos? ¿Y sus grandes proyectos como las ciudades del fútbol, de la raqueta, la ciudad educadora, etc.? ¿Qué hubiese sido de su programa sin las ayudas del Plan E de Zapatero y las incipientes del plan de la Generalitat?
Sólo quedan las vías, que se están enterrando a costa de pagar la obra “a medias” con la Consellería, y con los 23 millones de euros que esperan sacar hipotecando claramente la propiedad municipal de Saplaya, al darle en concesión a la filial de la antigua Astroc. El PP además arriesgó impunemente el futuro de Alboraia con actuaciones como la firma del convenio con Alcampo, absolutamente escandaloso y que va en contra de los intereses de Alboraia.
El alcalde, contra la opinión del PSOE y la de muchos otros, imprudentemente lo apostó todo en el traslado de Alcampo y ahora todo se le ha venido abajo porque la Conselleria (del PP) no autoriza el traslado de Alcampo a Vera. Para justificarse el PP de Alboraia arremete contra todo y contra todos: contra su partido, contra la protección de la Huerta, contra los labradores que no quieren edificar en sus campos… También contra nosotros, pero todos saben que en nuestro programa figuran actuaciones para proteger la huerta, algunas recogidas en el PATH, como: rentabilizarla, modernizarla, hacerla accesible a los ciudadanos, ponerla en valor, rehabilitarla… todo eso también figura en nuestras actuales alegaciones al PATH. Todo menos el inviable centro comercial en la huerta, eso no figura.
Font: Grup Municipal Socialista. El Periòdic d'Alboraia, novembre 2010. Leer Mas...







